sábado, 30 de julio de 2011

ITUTO. La despedida de los iniciados.

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Ituto es el nombre que recibe la ceremonia funeraria que se realiza dentro de la Regla de Ocha e Ifá. Tiene por finalidad liberar de sus funciones sacerdotales al alma de quien vida fuera Olosha o Babalawo para que cumpla con el destino que le corresponda ante el Supremo, como también consultar la voluntad de las deidades que lo acompañaron en este mundo, a fin de saber si ellas quieren a dicha alma o quedarse cumpliendo misión con alguno de sus familiares de sangre o de sopera. La palabra Ituto se relaciona directamente con refrescamiento y de alguna manera lo es, pues tanto al fallecido como a sus secretos, se les hace rituales que permiten que los nexos y compromisos establecidos con Ará Ayé, se rompan por completo, revelando al alma de sus responsabilidades y obligaciones.
Al Ituto solo pueden asistir personas iniciadas que se corresponderán con la jerarquía del fallecido. Es decir, sólo los Babalawos pueden entrar al ituto de un Babalawo y sólo los Oloshas entran al Ituto de un Olosha, aunque en este último caso, el Babalawo puede participar si fuera necesario. Ningún aleyo o no iniciado podrá entrar a la ceremonia, aun cuando se tratara de un familiar cercano o del padrino o madrina.
De acuerdo a la literatura Ifá americana, el Ituto nace en el Oddu Iroso Meyi, el cual habla de fosas mortuorias, sepulturas y ceremonia funeraria en general.
Igualmente está asociado al Oddu Oyekun Meyi, el cual habla de muerte, renacimiento y sometimiento a la Ley del Karma. En Ituto, se da inicio al proceso en que el alma habrá de seguir para “desprenderse” definitivamente de la tierra.
Será Yemayá Ashabbá, la Orisha encargada de marcar a la persona que habrá de morirse y luego Ikú hará lo correspondiente en cada caso. Se dice que aparte de ellas dos, intervienen también Asojuano, quien desde su papel de “carretonero” acompañará al cadáver en su tránsito hacia el camposanto, Yewá desde la famosa funeraria y Orishaoko en Ingle Oguere, como la tierra que habrá de recibirlo y darle morada eterna.
PROTOCOLO PARA ITUTO.
Evidentemente la muerte no avisa y es por ello que los elementos necesarios para hacer Ituto, deben formar parte de los materiales y enseres obligatorios en un ilé Orisha. En esta lista básica se cuentan: Hojas de Alamo seco (hay quienes dicen que con la nervadura hacia arriba), una jícara grande, jutia, pescado ahumado, y maíz tostado, jabón de Osha, pinturas de santo, metro y medio de tela blanca, metro y medio de tela negra, carbón, ceniza, cascarilla, quimbombó seco, mariwó seco, nueve platos blancos, un pedazo de mecatillo y hierba clavo de pozo seco. Se necesita igualmente pagugú debidamente cargado, una vela y un vaso con agua.
Es necesario que se haga en un lugar destinado expresamente para ello. En casa, en una habitación en donde no haya ruido molestos y puede también hacerse a “cuerpo presente” en el mismo salón de la funeraria. Esto es importante explicarlo, puede hacerse de ambas formas y si se siguen los pasos metodológicos correctos, no es imperativo que este o no el cuerpo del difunto.
Respecto de este último, se deberá hacer una ceremonia de purificado y en su cabeza otra especial, que le indique a su Orí que ya no forma parte de este plano terrenal. Si se tratase de alguien cuyo cuerpo nunca apareció se hace entonces Ituto a los Orishas nada más y se enfatiza en la necesidad de hacer las ceremonias siguientes y la elevación que fueran necesarias. Es importante comprender que nuestra filosofía está muy clara la idea de la reencarnación y las cuentas que da el alma ante Oloddumare, así que será imperativo ayudar a esa alma a liberarse para que pueda seguir con su misión.
Uno de los aspectos más notorios de la ceremonia es el de consultar a los Orishas acerca de con quien se quedan o si se van, y además romper con los vínculos que nos unieron al fallecido, dándole la libertad necesaria para continuar con su ascenso espiritual. Durante su realización pueden acercarse distintos Orishas a través de sus caballos o eleguns y llorarán para despedir a quien fuera su hijo en la tierra.
¿SE VAN O SE QUEDAN?
Hay dos Oddus que determinan que los Orishas de un fallecido se quedan en este plano, uno de ellos es Oshe (5) y el otro es Obara (6). El primero indica que se quedan con familia de sangre y el segundo con familia de piedra y caracol.
Una vez determinado esto, el Oriaté deberá consultar con cual miembro de la familia se queda. Irá preguntando hasta dar con la persona indicada y luego se hara “refrescamiento” a esa deidad, en el mismo lugar de la ceremonia de Ituto o pasados de nueve días a un año, en correspondencia con los rituales que se hagan a posteriori.
Es tradicional que ciertas deidades como Olokun, Orishaoko, Asojuano y Oduduwa, se queden “en segunda vuelta”, es decir se heredan la primera vez, solamente preguntando con quien se quedan y se van cuando el heredero se despida del mundo. No todas las casas ni oriates sostienen esta norma, pero es una amplia mayoría la que aplica. En América se hizo costumbre sólo para estos Orishas, mientras que en tierra Yoruba se hablan de secretos que tienen muchos años y han sido heredados por varias generaciones, no importa si se trata de uno de los mencionados aquó o de otro cualquiera.
Los Orishas que se van, son debidamente “desactivados” y se recogen dándoles su destino final, dejando los caracoles para el ataúd, junto con el difunto. Los que se quedan, deben ser refrescados ahí mismo con un sará ewé ozain hecho para tal fin y no se pudiere, entonces en el lapso comprendido entre los nueve días siguientes al ituto y el primer aniversario de fallecimiento.
Una vez realizado el Ituto, se hará entonces ceremonia de Oro a Egun para denotar su nuevo estatus al fallecido y honrar a sus ancestros, así como Oro a los Orishas, empezando por Elegguá y terminando en el Angel de la Guarda del difunto para despedir a sus deidades con el mismo respeto con el que se trajeron a este mundo.
Si la persona fue presentada en Añá tiene derecho a que se le despida con tambor de fundamento. Este se debe tocar en el recinto funerario y los Omo Alaña deberán hacer el Oro Seco estando de pie, para luego continuar con el Oro Cantado ya sentados al pie del féretro, del lado en donde están los pies del difunto.
El repertorio a cantar es el mismo que se hizo en la ceremonia, cantos de Egun primero y luego Oro a los Orishas en repertorio que no sea festivo. Los asistentes van dando vueltas alrededor del ataúd y los Orishas pueden llegar de nuevo a llorar por su hijo fallecido. Culminado este Oro, si ya es tiempo, se procede a sacar el féretro mientras se canta a Inle e Ikú y ya al salir el cortejo, se rompe contra el piso tinaja en donde una vez, ese olorisha buscó su secreto de rio para despedirlo de Ayé.
CEREMONIAS PARA EL ASCENSO DE ESA ALMA.
Posterior al Ituto, la familia religiosa guarda ocho días y al noveno, realiza un desayuno en donde se sentarán todos los miembros del Ilé Osha y habrá un puesto vacio, con un plato destinado al difunto. Se comerá normalmente como si se compartiera con la persona, pero luego se hará ceremonia especifica que le indicara a ese fallecido que tiene una relación diferente con los que están ahí y que él es ahora Egun, mientras que los que quedan, aun están vivos.
Hay muchos que acostumbran a “sacar la lágrima” a los santos del difunto en el mismo momento del Ituto, pero hay otros que esperan un lapso posterior a los nueve días y hasta el primer año de fallecimiento para hacerlo. Existe también una costumbre y es la de hacer  ese refrescamiento para “cambiar de  mano” al Orisha que se heredo en fecha que corresponda a lo que sería el cumpleaños de vida del difunto, y luego, al año de la partida, realizar las ceremonias de honras.

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